Mira esa niña, bueno no
sé si llamarla niña o adolescente adornada con el ropaje con el que la leyenda
viste a sus mitos, camina por el sendero en el que el manto amarillo con el que el otoño adorna la belleza del bosque, marca su destino, no
tiene miedo a los peligros que le acechan y tatareando una triste melodía
recoge flores que guarda en su viejo cesto de mimbre, no es alta, de lejos
parece bonita, lo que no me gusta de ella esa
vieja capa de un color tan hortera como chillón, ¿no ves que está
triste?, no se le ve llorar pero camina como perdida, sin rumbo, siente que
alguien la ha enviado fuera de su hábitat, está pensando qué hacer, tendrá que
apuntarse al paro ya que últimamente el mito de personajes que buscan principitos
besucones está en decadencia, además a ella no le gusta la
idea de convertirse en una cenicienta que espera la llegada de algún monarca obsoleto
y oxidado, parece que alguien la ha sacado de un cuento de hadas y la ha dejado
en la indigencia en un mundo que no conoce y al que odia, Agustín amigo
contéstame, ¿no ves que estoy sufriendo?, yo soy caperucita roja y al matar al lobo en tu versión moderna
de mi cuento me has dejado sin trabajo ni futuro en un mundo que no entiende de
experiencias sutiles, por favor Agustín, ya que me has sacado de mi mundo
escribe, sin metáforas grandilocuentes ni mensajes subliminales, otro cuento en
el que pueda vivir feliz, a ser posible sin príncipes besucones ni abuelitas
devoradoras de lobos y si es factible con final de cuento de hadas.
En las creencias cristianas del hombre medieval se juntaban una gran devoción y una buena parte de supersticiones. Por esta razón las reliquias y su culto tuvieron un papel de gran consideración, en la edad media, por las aportaciones económicas que solían llevar consigo. Las iglesias y los monasterios medievales se preocuparon por hacerse con un buen número de ellas con el objeto de que peregrinos y gente diversa se acercaran, inclusive desde lugares remotos, solicitando peticiones de todo tipo de todo tipo y agradeciendo los favores recibidos con limosnas y donaciones piadosas. Monasterio viejo de San Juan de la Peña El cenobio de San Juan de la Peña no fue una excepción en la busca y obtención de reliquias. No eran menos de 70 las reliquias de todo tipo conservadas en el monasterio según recoge la información pinatense, destacando entre ellas: --- Cuerpos de santos : - Los de Ju...
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